Argentina: la necropolítica de Milei y la organización de las mujeres y los cuerpos oprimidos

Ayelén Correa Ruau | Network of Media and Communication Collectives (Argentina)

En primer lugar, celebrar la realización de esta primera Conferencia de Mujeres, entendiendo que la perspectiva de género e interseccionalidad requiere ser parte de todas las luchas contra el imperialismo, el colonialismo y el patriarcado. A su vez, la lucha de las mujeres y los feminismos tiene que encontrar sus propios instrumentos y mediaciones políticas para la construcción de una sociedad libre de opresiones basadas en género y sexo. Esto quiere decir que las mujeres y cuerpos feminizados y oprimidos por el capital también debemos construir formas políticas novedosas, que no reproduzcan la división sexual del trabajo, los estereotipos binarios asignados a lo masculino y lo femenino, el verticalismo, la especialización y la competencia.

Ahora bien, quisiera hablarles del país del cual provengo y donde desarrollo mi experiencia de vida actualmente. Argentina asiste a un período de avance neoliberal, neofacista y patriarcal. 

Es un bloque de fuerzas económicas, políticas y militares que opera conectado con el tecnofeudalismo global, que está mostrando otra dimensión del capitalismo extractivista financiero:

utilizan las tecnologías de la comunicación y la información, IA, fake news, redes sociales y acoso digital para perseguir, difamar y estigmatizar militantes políticos, indígenas, feministas y periodistas que defendemos los derechos humanos y la soberanía territorial. Aunque la historia no se puede contar solamente por un gobierno, desde el 10 de diciembre de 2023, en Argentina se institucionaliza en el máximo poder del Estado una narrativa anticomunista, misógina, antifeminista, colonizada y pro Estado genocida de Israel.

Apenas asumió al gobierno, Milei cumplió su promesa y comenzó a pulverizar el Estado y todas las políticas públicas que brindan derechos para las mujeres y el colectivo LGBTQ+. Con el oficio de la necropolítica, este 2025, el gobierno de Milei desfinanció las políticas para las personas con discapacidad, vació el sistema de salud y recortó en un 76% el presupuesto para la respuesta al VIH.

El escenario ya lo hemos vivido, tiene sus antecedentes históricos, tanto en Argentina como en otros territorios:

eliminación de políticas públicas esenciales y estructurantes para el desarrollo de la vida, recesión económica, aumento de la pobreza y represión institucional por parte de policías y otras fuerzas militares.

Para controlar la protesta social y popular, se  intentó restringir el derecho a huelga y se legalizó un protocolo de actuación antipiquete que prohíbe la ocupación del espacio público para la protesta y habilita la detención arbitraria por parte de la policía. Además, aprobaron el ciberpatrullaje de los servicios de inteligencia hacia integrantes de partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales, también en contra de periodistas.

Además, el gobierno de Javier Milei es negacionista del terrorismo de Estado que se perpetró en el país entre los años 1955-1983. Es decir, justifican la desaparición forzada de más de 30.000 personas, el robo sistemático de más de 300 bebes que estaban con sus familias al momento del secuestro o que nacieron en cautiverio en los centros clandestinos de detención, donde la tortura y violencia sexual hacia las compañeras mujeres tuvo el ensañamiento de la violencia por razones políticas y de género.

Según organismos de derechos humanos argentinos, en los primeros 6 meses del gobierno de Milei, se desmantelaron total o parcialmente políticas claves para el proceso de Memoria, Verdad y Justicia.

¡30.400 compañeros presentes, ahora y siempre! ¡Fueron 30.400! Queremos saber qué pasó con las compañeras de la diversidad sexual víctimas del terrorismo de Estado.

En el proyecto de país que propone la ultraderecha mundial en Argentina, con la connivencia del gobierno, algunos partidos políticos y los medios de comunicación, hay una permanente reivindicación del autoritarismo militar y el sometimiento hacia los Estados Unidos.

El 12 de marzo de este año, Pablo Grillo, un fotógrafo argentino que cubría una movilización social fue atacado por las fuerzas policiales en Buenos Aires. 7 meses después continúa enfrentando las secuelas en un hospital de rehabilitación neurológica después de que una bomba de gas lacrimógeno le explotara en la cabeza. La protesta que fotografiaba Pablo era la de jubiladas y jubilados que reclama todos los miércoles en Plaza de Mayo, para que el gobierno aumente las prestaciones jubilatorias.

El caso de Pablo Grillo muestra el extremo de la censura a la libertad de expresión. Con la llegada de Milei al poder se empezó a perseguir, criminalizar y detener a periodistas y trabajadores de prensa. Es necesario referirme a esto como trabajadora de la comunicación y parte de los medios de comunicación alternativos.

Este contexto de violencia institucional se da en un escenario donde los discursos de odio y fascistas circulan en diferentes ámbitos de la realidad y la vida virtual, fomentando la intolerancia y la negación de la diversidad. Ya el 2 septiembre de 2022, sucedió un hecho que afecta directamente la situación de las mujeres y la política en Argentina. Intentaron asesinar a la entonces Vicepresidenta (2019-2023) del país, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), la única presidenta mujer elegida por el voto popular (2007-2015) que tuvo Argentina. Personas integrantes de un grupo antikirchnerista que se hace llamar “Revolución Federal”, quisieron asesinarla.

Este atentado se dió en un contexto de movilización política de seguidores de CFK, que permanecían frente a su casa en señal de apoyo por un proceso de criminalización o lo que algunes llaman “lawfare”. Durante esos días, los discursos de odio que circulaban en redes sociales hacia CFK y el peronismo, eran muy explícitos. Por su parte, las corporaciones mediáticas no hacen más que acrecentar una visión de imposibilidad de la convivencia de la diversidad. Los discursos antiderechos y de odio están encontrando materialidad en la violencia política.

El próximo 26 de octubre, Argentina tiene elecciones para votar legisladores/as provinciales y nacionales. Luego de que CFK, líder del partido opositor mayoritario, anunciara públicamente su candidatura a Senadora, el Poder Judicial ratificó una condena plagada de irregularidades que la priva de su libertad y le prohíbe a perpetuidad la postulación a cualquier cargo de elección popular. La inhabilitación política y la prisión para ella es también la expulsión de las mujeres de la participación política.

Más de 100 países en el mundo todavía no han tenido una presidenta mujer. En América Latina y el Caribe el panorama no es alentador, aunque en algunos países las luchas por la paridad de géneros se convirtieron en Ley, todavía en Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela se sigue esperando por un liderazgo que escape a la masculinidad dominante.

Es que no se trata solamente de la participación política de mujeres y feministas; se trata de la estigmatización y violencia sistemática que tienen que enfrentar quienes deciden hacerlo.

Milagro Sala, Diputada del Parlasur y referenta de la organización barrial Tupac Amaru de la provincia de Jujuy, en el norte argentino, se encuentra privada de su libertad desde 2016, es un caso evidente de criminalización de la protesta social, que organismos internacionales de DD.HH. denunciaron.

Ninguna comparación es justa pero Milagro y Cristina enfrentan una misma violencia, la de un sistema que quiere anular la presencia de mujeres y diversidades sexo género políticas, personas marrones y mestizas, indígenas y afrodescendientes en la toma de decisiones.

¡Libertad para Milagro Sala, presa por luchar! ¡Basta de perseguir a las organizaciones sociales y del pueblo! ¡Basta de estigmatizar a los feminismos y el activismo travesti!

Como dice Verónica Gago junto a los feminismos: Milei expresa la contraofensiva estructural y conservadora a la ofensiva feminista y popular que tiene un largo acumulado histórico pero se masificó en la última década. Es importante destacar esta posición subjetiva: la ofensiva fue nuestra, de las mujeres y la diversidad sexual, que pudimos decir en las calles con movilizaciones urbanas y en las asambleas comunitarias de las barriadas: basta de la violencia hacia las mujeres, derecho a la identidad de las personas LGBT y socialización de las tareas de cuidados.

En Argentina desde hace más de 30 años de realiza el Encuentro Nacional de Mujeres, que desde 2019 se denomina Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas y Trans de Argentina, reivindicando la existencia de las nacionalidades indígenas y todas las identidades sexo género políticas. A partir de allí, se lograron leyes en contra de la violencia, de Educación Sexual Integral en las escuelas, de transversalización de la perspectiva de género y diversidad en los poderes públicos. Se aprobó una Ley de Salud Mental que deja de patologizar las identidades sexogénero diversas, también la Ley de Matrimonio Igualitario, la de Identidad de Género y la Ley de inclusión laboral para personas travesti – trans.

Con la contraofensiva conservadora y neoliberal que expresa Milei en Argentina, las mujeres, cuerpos feminizados y personas de la comunidad LGBTQ+ enfrentamos una situación de extrema vulnerabilidad social.

En enero de 2025, Milei participó del Foro Económico Mundial de Davos. Allí, relacionó la pedofilia con la homosexualidad, lo que además de ser falso representa un discurso homofóbico y discriminador hacia la diversidad sexual. En ese mismo Foro dijo que la desigualdad entre los géneros no existe y que la figura legal del femicidio, para penalizar los asesinatos por razones de género, debía ser eliminado.

Las últimas semanas en Argentina nos enfrentan a una decena de femicidios, crímenes de odio hacia mujeres por su condición de género. Uno de los femicidas, Laurta fue fundador de la organización uruguaya Varones Unidos, que tiene una militancia específica en contra del feminismo y a favor del odio hacia las mujeres y la sexo género diversidad. Se observa en este caso una relación explícita entre el femicidio de su pareja y suegra con la economía política del Patriarcado del Salario, fundada en la dominación de género mediante la extracción del trabajo de las mujeres y cuerpos feminizados, que son aquellos que la masculinidad hegemónica puede dominar o eliminar mediante el uso de las violencias.

 El estigma y la difamación en torno de la Educación Sexual Integral (ESI) existe en casi todos los países del continente; los medios de comunicación, las Iglesias y partidos políticos tienen una clara responsabilidad en esto. El presidente Milei repitió públicamente que la desigualdad de género no existe, desconociendo un caudal inconmensurable de estudios científicos y evidencia que explican lo contrario. 

Además, legisladores y legisladoras oficialistas al gobierno de Milei, presentaron un proyecto para modificar la Ley de Identidad de Género. Una norma sancionada en 2012 que reconoció como ciudadanas a todas las personas que tenían una identidad diferente a la asignada al nacer. Los colectivos LGBT denuncian este avasallamiento.

Es importante mencionar que el colectivo travesti trans está luchando por una “Ley de Reparación Histórica”. Ser una persona travesti trans en Argentina, Latinoamérica y el Caribe significa vivir con una expectativa de vida de 40 años, tener como única opción el trabajo sexual y sobrevivir a la transfobia, expresada en exclusión de los hogares en la niñez, violencia sistemática de las fuerzas policiales y crímenes de odio en una sociedad que no reconoce su transodio y misoginia.

Con esta Ley de Reparación Histórica, están exigiendo una Ley que garantice la participación en el diseño de políticas públicas, que haya consulta comunitaria, paridad en los espacios de participación política, investigaciones sobre los crímenes, políticas de no repetición, patrocinio jurídico especializado y programas educativos para sensibilizar a la sociedad.

El 3 de junio de 2025 se conmemoraron 10 años de la primera marcha por el Ni una Menos, es un contexto muy particular, donde aumenta la violencia y persecución hacia las mujeres y disidencias, con fuertes discursos de odio. En este panorama, el movimiento de mujeres, los feminismos y transfeminismos están asumiendo un papel preponderante en la lucha política, por la libertad en los derechos humanos, en un contexto de extrema violencia y criminalización hacia las mujeres y disidencias sexogénero políticas.

La solidaridad internacionalista y la descolonización son fundamentales para la liberación de las mujeres y las diversidades en todo el mundo, respetando la autodeterminación de los pueblos y su diversidad, de acuerdo a cada territorio e historia.

Por último, y aprovechando que esta Conferencia se realiza en la República Bolivariana de Venezuela, quisiera celebrar la iniciativa “Acompañarlas[1]“, que es parte de la Campaña Nacional por los Derechos de las Mujeres en Venezuela, que vienen pidiendo: Despenalizar el aborto en casos de violación e incesto en niñas y adolescentes, Formar al personal sanitario en el manejo de la violencia sexual y Garantizar servicios de salud sexual y reproductiva en la red pública. El aborto es un problema de salud pública y el Estado laico tiene la responsabilidad de cuidar a las niñas. En Argentina, luego de más de 40 años de organización de las mujeres y el movimiento feminista, se logró despenalizar el aborto y crear leyes y políticas públicas que acompañen la salud sexual reproductiva y no reproductiva de la población.

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